Hay una laguna que se llama Sumuncura. Sumuncura quiere decir en el idioma de los paisanos, araucanos, piedra que habla. La laguna está arriba, en la piedra, pero en lo alto. Dicen que está muy alto. Mi hermano ha estado ahí. Yo anduve cerca, pero no fuí nunca . Y dice que una vez iban corriendo unos guanacos, ellos. Y se han largado esos guanacos a la laguna, amigos, y se perdieron. Se perdieron y se perdieron no más. Se hundieron en la laguna y no los vieron más.
Bueno, dicen que se quedaron ellos. Que algunas veces se quedaban. Dice que se sentía gritar de noche, dice. Como si estuvieran juntando hacienda, adentro de la laguna. Antes, cuando se juntaba hacienda se gritaba, no ? Y la hacienda se remolinea, así con los gritos. Pero nunca se veía nada. Pero no se veían animales tampoco. Se sentía no más. De noche, siempre, de día no se sentía nada.
Todos los que andaban por ahí han sentido esos gritos, como de arrieros que juntan hacienda, adentro de la laguna. Por eso dicen que se llama así la laguna, claro, porque se oye que hablan las piedras adonde está la laguna.
Recopiado por Berta E.V. de Battini, 1984, del libro Cuentan los mapuches Edic. Nuevo Siglo. Narrado por Apolinario Pailemán 78 años, Conesa 1971



